jueves, 08 de noviembre de 2007
CARNAVAL DEL DIABLO

La figura del diablo ha sido fundamental en la
historia de las culturas afroamericanas. Durante le periodo colonial, sus festejos de tambor, danzas
y prácticas curativas siempre fueron asociadas al demonio. Como una estrategia simbólica de
resistencia, la gente africana se apropio de esa imagen para enmascarar ritos y personajes propios
de sus lugares de origen, manteniendo así la fuerza de sus tradiciones. De este modo, la
demonización, estigma que les cerró las posibilidades de ascenso social, educación o trabajo fue
utilizada de manera estratégica por los esclavizados para preservar diferentes aspectos desus
culturas ancestrales. El diablo y sus acciones han sido símbolo de resistencia entre los pueblos
afroamericanos. Aparece en máscaras, relatos, carrozas ydisfraces. Desde tiempos coloniales, los
misioneros que visitaron la costa pacífica afirmaban que los instrumentos musicales de los
esclavizados eran el propio demonio y bailar al son de los mismos fue considerado como un acto
satánico. Estas acusaciones fueron lanzadas contra la marimba de chonta y contra la danza del
currulao característica de esa región.

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Pero la fiesta más legendaria en honor al
demonio es el Carnaval del Diablo en Riosucio (Caldas). Según Ángela Pérez, esta ciudad fue
fundada en 1819 por la unión de dos reales de minas: Quiebralomo, conformado por mineros
africanos, y La Montaña, habitado por indígenas embera. El poblado conservó su antigua división,
de tal manera que La Montaña ocupó la parte baja con una plaza propia consagrada a la Virgen de la
Candelaria. Quiebralomo tomó la parte alta adoptando a san Sebastián como su santo patrono. En el
año de 1846 se decretó la supresión de los distritos originales y se creó Riosucio.

Alimentándose de las tradiciones culturales
de españoles, indígenas y africanos nació el carnaval que comienza el día 28 de diciembre - Día
de los Inocentes- y termina el 6 de enero, Día de Reyes. Esos días transcurren entre desfiles
callejeros, pólvora, poesía, danza y alcohol hasta el cansancio. El día más importante es el 4 de
enero cuando la gran estatua del diablo se sienta en su trono rodante y comienza el desfile
triunfal por las calles del poblado. Lo sigue un cortejo de personajes disfrazados, la chirimía,
las cuadrillas de oradores que relatan la tradición de su gente y denuncian los problemas
sociales; por supuesto acompañados de los polvoreros de Supía. Del otro lado del pueblo, los
matachines sobre un tablado, esperan la llegada de su majestad. Cuando el diablo llega, comienza
un duelo de palabras donde ambos bandos descargan sus inconformidades. Es una larga ceremonia
literaria donde el pueblo ejercita su memoria colectiva. Los días siguientes, son ocupados por
las comparsas y los bailes de la chicha.
Entre las prácticas de ascendencia africana que aún están vigentes en ese carnaval, podemos
resaltar todas las destrezas alrededor de la oralidad. Las cuadrillas de oradores constituidas
por demonios y matachines en oposición constante, relatan la historia de la ciudad, de los
personajes míticos de la región. Este aspecto convierte la fiesta en una evocación del pasado y
en una manifestación del inconformismo de estos pueblos descendientes de mineros de origen
africano. Es posible encontrar ese doble atributo de la oralidad como denuncia y remembranza
colectiva entre las sociedades del África que abastecieron los mercados negreros de lo que hoy es
Colombia.Imagen

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Tags: el diablo

Publicado por nanis27 @ 23:52
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